29 Sep Ondarroa sigue en puerto: por qué salir a la mar hoy es perder dinero
Hace semanas que la flota de arrastre de altura de Ondarroa está amarrada. No es una decisión fácil ni la hemos tomado a la ligera. Para quienes vivimos del mar, quedarse en puerto es de lo más duro que puede pasar. Pero hoy, con los costes actuales, salir a faenar significa perder dinero en cada marea.
Las cuentas no salen
En febrero, el gasóleo profesional que usaba nuestra flota costaba unos 0,55 euros por litro. Hoy, en Ondarroa, lo pagamos a 1,25 euros, más del doble en pocos meses.
Para un barco de altura, el combustible supone entre el 50 % y el 60 % del coste de explotación de cada marea. Con estos precios, calculamos que un barco puede perder alrededor de 20.000 euros por semana si sale a pescar. Ninguna empresa aguanta eso mucho tiempo.
No podemos trasladar el coste al pescado
Se suele preguntar por qué no se sube el precio del pescado. La razón es que nuestro pescado se vende en subasta en la lonja, y el precio lo fija el comprador. Aunque cueste mucho más salir a la mar, ese aumento no pasa automáticamente al precio de venta. El sobrecoste lo asume entero el barco.
Lo que pedimos, y por qué
El pasado 23 de septiembre, el diputado Joseba Andoni Agirretxea llevó nuestra situación al Congreso. El ministro Luis Planas reconoció el impacto del gasóleo, pero no concretó ninguna prórroga para la pesca.
Llevamos tiempo pidiendo tres cosas:
Continuidad hasta final de año. El problema del gasóleo no va a desaparecer en unas semanas. Francia ha confirmado una ayuda de 35 céntimos por litro hasta el 31 de diciembre, y nuestra flota compite en el mismo mercado.
Una compensación proporcional al encarecimiento real. La normativa europea permite compensar hasta el 70 % del sobrecoste. El límite de 20 céntimos por litro se queda muy lejos de lo que ha subido el combustible para nosotros.
Un cálculo basado en el consumo real de cada barco. Es nuestra reivindicación central. La ayuda se calcula sobre un consumo de referencia fijado administrativamente, que suele estar por debajo del consumo real de un barco de altura. En la práctica, los 20 céntimos se nos quedan en unos 12. Si no se corrige esto, cualquier prórroga seguirá sin cubrir el problema.
Más allá de los barcos
El amarre no afecta solo a armadores y tripulaciones. La flota de altura sostiene a mayoristas, pescaderías y empresas auxiliares. De esta actividad dependen directamente cientos de familias en Ondarroa, y más de un millar si contamos el impacto indirecto.
Nos preocupa que un parón prolongado deje de ser algo temporal y se convierta en un problema estructural: empresas que no vuelvan a salir, tripulaciones que busquen otro trabajo y un puerto que pierda parte de lo que ha sido durante generaciones.
Queremos volver a la mar
Nuestra flota quiere trabajar. No pedimos privilegios, pedimos que salir a pescar vuelva a ser viable. Seguiremos defendiendo estas propuestas ante el Ministerio y las instituciones hasta que las cuentas vuelvan a salir.